Vertedero y medioambiente. Una solución ciudadana.

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Aire, suelo y agua se ven significativamente afectados cuando nuestros desechos sólidos van a parar a un vertedero a cielo abierto, sin embargo, esa es la cruda realidad en la mayoría de las ciudades de nuestro país. 

La Romana, RD.- En temas como transporte, comunicación y tecnología es mucho lo que ha avanzado en República Dominicana los últimos años. No sucede igual cuando hablamos de basura, un ejemplo de eso fue el desastre en Duquesa entre abril y mayo de este año con los incendios que exacerbaron la crisis emocional que ya vivíamos por el tema de la Covid-19.

La Romana, pujante ciudad, enclavada al Este de la paradisíaca Quisqueya, reconocida por su gran desarrollo turístico y su industria cañera, cuenta con un solo basurero de manejo público para toda la provincia. Entrar allí es darse cuenta de que no existe ninguna estrategia ni tipo alguno de tratamiento para estos desechos más que solo tirarlos allí y esperar que desaparezcan como por arte de magia o de los buzos que viven dentro del lugar, en improvisadas casas de campaña levantadas sobre la propia basura y su fétido olor, incluso criando animales de consumo humano.

Su vertedero se encuentra a muy escasos metros del río Cumayasa; lo que implica, indefectiblemente, que las aguas subterráneas que lo alimentan, lo hacen contaminadas por los líquidos percolados en el suelo donde reposa la basura y esa agua así, contaminada, en algún momento llega a ser consumida, no solo por los peces y demás especies que habitan en el río, sino por los humanos, los que viven en sus alrededores, o los que consumen alimentos que salen del Cumayasa o del mar en que desemboca.

Seamos honestos, el problema aquí no es qué pueden hacer las autoridades con los vertederos a cielo abierto; si rastreamos en reversa cualquiera de los objetos que encontramos en un vertedero, llegaremos a las manos de uno de nosotros, ciudadanos comunes y corrientes con quienes debe iniciar la transformación, transformación que se genera con acciones muy simples: 

* Reutilizar. Muchas de las cosas que botamos, podrían quedarse con nosotros si le diéramos otro uso: las botellas – floreros, las cajitas de plástico – macetas, ropa vieja renovada o convertida en carteras, por ejemplo.

* Clasificar y donar. No siempre contamos con ese espíritu vintage para estar renovando cosas viejas, pero ya en todas las ciudades existen centros de acopio y microemprendimientos que recolectan residuos para convertirlos en nuevos utensilios, a la vez que generan empleos e ingresos que activan la economía.

* Reducir. La mejor manera de contribuir con la eliminación de la contaminación ambiental por las grandes cantidades de basura generadas es la reducción de objetos de un solo uso y de aquellos que no son biodegradables.

Es bueno saber que la conciencia ciudadana se está volviendo más encomiable, aumentando el consumo de productos biodegradables, lo que disminuye significativamente su costo para que el tema económico no sea excusa. Ideas hay muchas, intenciones por parte de las autoridades también, pero la solución está en tus manos, empieza por ti. Puedes comenzar con un fácil ejercicio: midiendo la cantidad de basura que produces en una semana y poniéndote la meta de reducirla a la mitad; esa pequeña acción no solo repercute en tu casa y familia sino también en la salud de tu ciudad, pues un considerable porcentaje de las enfermedades tienen origen en las condiciones del medioambiente.

Por Evelyn Y. Acevedo Ruiz

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