Partos de haitianas rebasan capacidad de atención de hospitales del Este

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EL SEIBO, RD.- La inmigración haitiana es un tema de debate permanente de la que desprenden una serie de factores y problemáticas, como los altos registros de parturientas haitianas en los hospitales dominicanos, de manera que esta sea una de las principales preocupaciones del sector salud y el Estado. No es un problema nuevo.

Sin embargo, se estima que el 87.2% de los partos de madres extranjeras que se realizaron en los hospitales entre 2010 y 2017, eran de nacionalidad haitiana, según el estudio “Situación de las parturientas extranjeras en el Sistema de Salud Pública de República Dominicana 2010-2018”, del Observatorio Político Dominicano (OPD). De acuerdo con datos del Servicio Nacional de Salud (SNS), esto representa un gasto de más de cinco mil millones de pesos que invierte el Gobierno anualmente en atenciones a embarazadas haitianas, muchas traídas por mafias para que alumbren en hospitales del país.

La región Este no se escapa a esta realidad, puesto que el año pasado en las provincias San Pedro de Macorís, La Romana, La Altagracia, Hato Mayor y El Seibo, los partos de madres haitianas ocuparon el 28.4% de los hospitales, con 1,652 nacimientos, de un total de 5,816 partos registrados. En El Seibo, en los últimos tres meses se realizaron 73 partos, y solo el mes de septiembre 29 haitianas dieron a luz en el hospital Teófilo Hernández de aquí, de un total de 78 partos, según datos subministrados por la dirección de dicho centro de salud.

De un total de 590, 213 haitianas parieron entre los meses de enero a octubre de este año, ocupando un 35%, siendo los dos últimos meses donde mayores ingresos tuvieron en la sala de parto. De esta cifra el 24% es de menores de edad, un alto porcentaje de parturientas que aún están en edad escolar. También, la mayoría de estos partos proceden de zonas rurales y bateyes.

GASTOS

Los gastos en que incurre este centro médico en un parto de bajo riesgo y sin complicaciones ronda los 3,000 pesos, mientras que si es vía cesárea o vaginal de riesgo, el gasto se eleva por la cantidad de medicamentos y material gastable que se utiliza, a un costo aproximado entre 4,500 y 5000 pesos.

Para la directora del hospital, Vancety Padilla, es necesario el estricto control de las cesáreas, ya que la elevación de su indicador aumenta los costos que podrían emplearse en otras necesidades de salud en el sistema. Explica que las pacientes de mayores riesgos son las adolescentes, y que estos factores de riesgos se originan por las circunstancias vulnerables en las que viven como el hacinamiento y la marginalidad.

En este sentido, la galeno sugiere que los gobiernos ejecuten programas de estrategias que se elaboraron y que funcionan, para ayudar a disminuir las altas cifras de embarazos adolescentes, ya que se convierte en un problema para sociedad y el sistema de salud. Padilla, Además, propone que las Unidades de Atención Primaria (UNAP), se enfoquen en trabajos comunitarios con las familias que integren sus comunidades.

A consideración de la subdirectora de Cuidados de enfermería, Mercedes Mejía, son más las haitianas que paren en este hospital que las dominicanas, pese a las estadísticas subministradas que especifican lo contrario, y que entre los gastos del centro de salud, una gran parte va a maternidad. Mientras, para la médico obstetra Alba Santana, esta situación ocurre en todo el país y es la que más gastos genera, porque las condiciones médicas de las parturientas casi siempre están en deterioro y, a la hora del parto se crean complicaciones.

De su lado, el director provincial de Salud, Víctor Joa, entiende que este es un problema muy serio y que necesita políticas públicas para corregirlo, ya que los agota los recursos médicos rápidamente. Respecto a la sugerencia de la Sociedad Dominicana de Obstetricia y Ginecología de cobrar servicios a las parturientas para reducir los casos, Joa sostiene que no sería posible, pues más del 90% no tiene los recursos necesarios para pagar.

“Son sumamente pobres, de muy escasos recursos, por eso vienen a nuestro país a buscar ayuda, es un problema. La única solución aparente es mantener un control de entrada fronterizo. Mientras la libre entrada siga influenciando, nunca vamos a mejorar en ese aspecto”, aclara Joa. REGISTRO CIVIL En lo que va de año se registraron 53 nacimientos de parturientas haitianas en la delegación de Registro del Estado Civil del hospital provincial Teófilo Hernández, y 21 en las oficinas de la Oficialía Civil, para un total de 72 declaraciones de nacimiento. En comparación con el año anterior, la cifra fue inferior.

TESTIMONIOS

Yolanda Tirecia, de 28 años, relata tiene más de una década viviendo en el país y que al momento de dar a luz, recibió todas las atenciones y los servicios médicos que requería. Tuvo un parto sin dificultades, y señala que el único gasto en el que incurrió fue en transporte porque vive en las afueras del pueblo. Otra de las extranjeras que acuden a este centro es Zumala Jean, de 19 años.

Es madre primeriza, y lleva solo dos años viviendo aquí. Indica que de este lado hay más acceso a medicamentos y mejores instalaciones sanitarias. “Vine porque no tenemos dinero para ir a ningún otro lado, nos atendieron bien y ahora solo venimos a chequear el niño. Aquí es más barato y cómodo”, dice.

UN HOSPITAL PRECARIO

Padilla manifiesta que la remodelación del hospital está paralizada desde febrero de este año, cuando se detuvo por la aparición de la pandemia del Covid-19, y que a partir de entonces, no se ha retomado, por lo que continúan trabajando parcialmente. En cuanto a los equipos, informa que el centro de salud demanda de una máquina de hematología y pruebas especiales, equipos de rayos X, un monitor de signos vitales, bandejas quirúrgicas y de ortopedia. Además, de artículos, electrométricos como lavadoras y camillas.

De su lado, Mejía declara que después de la pandemia las dificultades son evidente, y que ha habido disminución de los diferentes servicios y las consultas, además de que las cirugías que no son de urgencia se aplazan. No obstante, sostiene que las emergencias y los casos de cuidado siempre son cubiertos y atendidos. “La asistencia a los pacientes, los insumos básicos y el personal están cubiertos, a pesar de que salieron algunas enfermeras por motivos de salud. La primera necesidad que tiene el centro es que se termine su reparación, para que podamos funcionar a totalidad, ya que en esa área están dos quirófanos que fueron construidos con los últimos estándares de modernidad. Con esa apertura mejoraría muchísimo el centro y sus servicios”, puntualiza Mejía.

Agrega que, aunque la población se benefició mucho cuando se realizaban consultas de oncología, esto no es posible porque el hospital es de segundo nivel y no califica para este y otros tipos de especialidades. “Esperamos que pronto se pueda ampliar y terminar este hospital, aunque a futuro lo ideal sería un nuevo centro, construido desde cero, porque ya a este hospital le llegó su tiempo, no califica como centro provincial.

Ojalá podamos contar con otra estructura”, apunta. Hace poco menos de una década que este centro de salud está en reconstrucción. Entretanto, usuarios del centro hospitalario, dijeron a este medio que actualmente es muy difícil hacerse análisis especializados o algún tipo de sonografía en particular, al tiempo que alertaron de la necesidad de que su reconstrucción se retome.

En ese ámbito, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en El Seibo, José Mercedes, califica de “preocupante” la situación en que se encuentra el hospital y los años que tiene en orfandad. “El Gobierno debe ponerle atención desde ya. Regular el contrato y atencionarlo, porque está de emergencia y huérfano desde hace años. Queremos ver la solución cuanto antes, y que nuestras autoridades le hagan frente, porque ya es justo”, subraya. Fuente

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