Los precios se incrementan

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Felix Santana Garcia

Tal como sostenía el extinto economista Paul Samuelson: “no existe un único tipo de inflación cual si fuese una enfermedad que puede originarse por numerosas razones, el alza de los precios de forma sostenida puede estar relacionada por la demanda, otras causas relacionadas con la oferta.

Pero una característica clave de las inflaciones modernas es el hecho de que adquieren una inercia propia y es difícil detenerlas una vez que han comenzado.

En una economía industrial moderna, la inflación es extraordinariamente tendencial, es decir, se mantiene en la misma tasa hasta que los acontecimientos económicos la alteran.

Puede compararse con un perezoso perro viejo. Si este no es perturbado por una patada o por la tentación de seguir a un gato, permanecerá donde está. Cuando es perturbado, quizá cace al gato, pero acabara tumbándose en otro sitio hasta que sea perturbado de nuevo”.

Los bancos centrales coinciden en su determinación de contener la inflación. Durante los períodos de inflación no todos los precios y los salarios varían a la misma tasa, es decir, cambian los precios relativos y, como resultado de esta divergencia, la inflación tiene dos claras consecuencias: Redistribuye la renta y la riqueza entre las diferentes clases y distorsiona los precios relativos y la producción de diferentes bienes o a veces la producción y el empleo de la economía en su conjunto.

La inflación, al igual que las enfermedades, muestra diferentes niveles de gravedad. La inflación se clasifica en tres categorías: inflación moderada la cual se caracteriza por una lenta y predecible subida de los precios, esta se refiere a las tasas anuales de inflación de un digito.

Los precios son relativamente estables, el público confía en el dinero por lo tanto éste está dispuesto a mantenerlo en efectivo porque dentro de un mes o un año tendrá casi el mismo valor de hoy.

Inflación galopante, de dos o tres dígitos que oscila entre el 20, el 100 o el 200 por ciento al año. La hiperinflación, los precios suben un millón por ciento o incluso un billón por ciento al año.

Además de los efectos microeconómicos y distributivos, La inflación aumenta cuando la inversión es elevada y el empleo abundante, en tal caso los bancos centrales toman carta en el asunto a los fines de controlar los niveles de precios.

El resultado de los efectos de la inflación a nivel macroeconómico es casi siempre un doloroso período de estancamiento ya que los trabajadores se enfrentan a despidos, reducción de jornada y malas perspectivas de empleo.

Los economistas discrepan sobre el objetivo exacto que debe alcanzar la inflación, la mayoría coinciden en que un nivel de precios predecible y estable o levemente ascendente crea el mejor clima para un crecimiento económico saludable.

Hay precio límite y precio tope, el primero se refiere a la reducción del tamaño disponible del mercado a una cantidad ligeramente menor a la escala mínima óptima. Con esto ningún productor podrá entrar al mercado y los que ya se encuentran en él podrán obtener una ganancia extraordinaria. Para establecer el precio límite es importante definir la demanda.

Mientras el precio tope o precios oficiales. Cuando un mercado tiene un precio oficial, o tope, no se puede vender a un precio superior a este. Si el precio de equilibrio está por encima del oficial, se dice que este es efectivo, puesto que cumple con su cometido.

Si por el contrario, el precio de equilibrio fuera inferior al oficial, el de equilibrio sería el vigente en el mercado y el precio oficial no tendría la menor importancia.

La inflación no solo es causada por fenómenos estrictamente económicos también las alzas de los precios de forma sostenida pueden ser originadas por efectos de la naturaleza, tal el caso de una baja producción por fenómenos naturales que escapan al control del hombre.

Por ejemplo, problemas ecológicos, es decir, equilibrio entre la flora y la fauna, problemas atmosféricos (falta de lluvias), terremotos, huracanes, entre otros.

En los últimos 8 meses en la República Dominicana no caen lluvias consideradas de forma sostenidas lo cual ha venido agudizándose al extremo de que muchos sembrados han perecidos y muchas vacas y caballos han dejado de existir debido a la falta de lluvia lo que ha secados los bosques y yerba de pasto.

Por lo tanto los precios de algunos rubros agrícolas se han incrementado debido a la sequía que afecta a gran parte de la nación dominicana.

Entre los productos agrícolas con variaciones en sus precios en el Mercado Nuevo de la Duarte se destacan: la yuca, que pasó de costar RD$12.00 a RD$20.00 la libra y los guineos que costaban RD$2.50 por unidad ahora se despachan a cinco y seis pesos.

Los tomates, los cuales pasaron de RD$20.00 a RD$25.00 la libra y los ajíes cubanela que se vendían hace menos de un mes a RD$30.00 ahora cuestan RD$40.00 la libra. Lo mismo ha sucedido con los precios de los limones agrios, los plátanos, entre otros productos.

Si bien es cierto que el hombre no tiene control sobre los fenómenos naturales no menos cierto es que éste desde que ocupa la faz de la tierra hace muchos años aprendió a presupuestar los ingresos y los gastos lo cual lo hizo en el siglo XVIII, año 1820, aprobando las técnicas presupuestales en el Parlamento Ingles.

Lo anterior lo hizo a raíz de que se dio cuenta que los fenómenos naturales suceden periódicamente y observó que era necesario realizar provisiones o reservas con el propósito de que en los tiempos de escases pudiera disponer de los bienes y servicios necesarios para su existencia.

De ahí que aprendió a guarda pan para mayo, harina para abril pues a todo pijotero le gusta pedir. Asimiló que había que disponer de reservas de trigo, maíz, soya, entre otros granos para su alimentación durante los tiempos de vacas flacas y que durante la abundancia o bonanza se debe actuar como si se viviera en tiempo de escases.

Pero muchos seres humanos, familias y gobernantes actúan como si los bienes son ilimitados o renovables por siempre y no actúan con un criterio de economicidad en los tiempos de abundancia y al llegar los tiempos de crisis no saben cómo manejarse.

De ahí que la República Dominicana debe hacerse de una política adecuada de agua y de manejo de suelos de forma efectiva mediante la cual no solo se hable de falta de agua durante la crisis, como es el caso actual, sino que en los tiempos de muchas lluvias esta sean represadas mediante la construcción de las presas o represas que sean necesarias para hacer frente a la escases de agua cuando así lo decida la naturaleza.

El territorio dominicano aun dispone de muchas fuentes de agua a pesar de que existen muchos conatos de desforestación en algunos lugares, las cuales pueden ser represadas construyendo las presas que se requieran y no esperar lo último.

Hoy los precios de los productos agrícolas de primera necesidad se tambalean que de seguir la sequía éstos seguirán en aumentando y el desabasto será mayor lo que llevará a las autoridades a importar hasta rubros del campo donde el país es competitivo y de ventaja comparativa.

El alza de los precios y la disminución de la producción agrícola y de otros sectores se traduce en disponer de más divisas para su importación lo que traduce en mayores déficits: fiscal y comercial.

De manera que lo que hoy sucede en el país debido a la sequía extrema sea de consejo para las autoridades y tomen las medidas de lugar a los fines de tener más control sobre el manejo del agua y el territorio nacional, de lo contrario pronto se tendrá un país desértico.

Por Felix Santana Garcia

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