«El León de Baní» habría solicitado no ser llevado a cárcel preventiva por allí estar un enemigo suyo quien podría tentar en su contra, según su abogado

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Redacción Quisqueya Informativa

La Romana, R.D.- Hoy se cumple una semana del caso más sonado de fin e inicio de nuevo año en la República Dominicana: La agresión física ejecutada por un hombre en contra de una mujer por un accidente de tránsito.

El nombre de pila del agresor, Alen Alexis Villalona Guerrero, lo conoce medio país ya que tanto en redes sociales como en múltiples medios escritos (tradicionales y digitales), se ha hecho referencia al mismo en unísono reproche social por su violento y salvaje acto cometido.

Lo cierto es que desde la madrugada del 1 de enero de éste recién iniciado 2022, un audiovisual que capturaba los últimos y lacerantes segundos del climax donde Villalona Guerrero propinaba la sexta bofetada que habría llevado nueva vez Santa Arias al suelo, pero en esa ocasión, con pérdida del conocimiento.

En sólo horas el visual ocupó sitiales de supremacía en Twitter, Facebook, Instagram y Tik Tok y desde cualquiera de éstos, lo migraron masivamente a las aplicaciones de instantánea de WhatsApp y Telegram aplicaciones de mensajería instantánea.

Desde entonces la sociedad dominicana ha pasado 168 horas pendiente al desenlace del sonado caso, que mayormente se ha visto matizado por la negligencia del prófugo en entregarse y quizás la lentitud percibida socialmente, que las autoridades (Ministerio Público y Policía Nacional) han mostrado en la dilación de la captura de Villalona Guerrero.

Alocadas opiniones vertidas por internautas en redes sociales, manejaron hipótesis de que el agresor habría emigrado a EE.UU., que estaría oculto en Haití o que era protegido por alguien de influencia para en algún momento, proceder a entregarle.

Lo cierto es que el apodado «León de Baní», nunca salió de su área conocida y esto dejó claro que era localizable porque eventualmente las autoridades revelaron que estaban rastreándolo con tecnología satelital. Entiéndase: se conocía del dispositivo móvil que el prófugo hacía uso.

La información alzó más cejas y puso a rascar más cabezas de las usuales. El aderezo llegó luego: El prófugo tenía un representante legal. Ese último dato ratificaba automáticamente que el requerido por la ley efectivamente había sido contactado.

Pero, no pasó nada. Figuras televisivas de relieve nacional entrevistaron parientes del «hombre más buscado en República Dominicana», con la esperanza de obtener información que arrojara luz, pero no hubo tal destello, ni siquiera por las súplicas de rodillas de su progenitora, el agresor apareció.

Ahora el abogado de éste dice que «El sentir de Villalona es entregarse, pero puso una serie de condiciones que se la planteamos al procurador de Baní, Ángel Darío Tejeda, que una de lasdeclaraciones es que por motivos a una pequeña enemistad que tiene, no debería estar en la preventiva de Baní, hasta que se conozca la audiencia de solicitud de medida de coerción”.

Estas declaraciones corroboran que la comunicación entre el prófugo y su representante legal, es un claro hecho de que está localizable y la sociedad debe entender que deben preservárseles sus derechos e integridad física, como igualmente se desea verle procesado, juzgado y condenado.

En ese menester, el abogado le habría hecho saber al perseguido, vía telefónica con sus parientes, que «El Ministerio Público es el encargado de la política de la criminalidad y el hecho de no enfrentarlo no le va a esfumar la posibilidad de que al final este hecho no llegue hasta los tribunales. El Ministerio Público puede ejecutar esa orden de arresto que le fue pedida y por vía de consecuencia, había un poco más de seguridad».

Esa misma seguridad que todos debemos gozar, es copia al carbón del clamor social que medio país exige de garantizar plena seguridad de que actos como éstos sean castigados ejemplarmente porque las abuelas, madres, tías hijas, sobrinas, hermanas, nietas, ahijadas, novias, esposas y amigas de este país sintieron total vulnerabilidad cuando República Dominicana completa, vio el denigrante vídeo en donde la víctima fue maltratada moral, física y verbalmente sin reparos más el hecho de manipulársele un arma de fuego.

¡Que se entregue ya!

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