Dominicano admite asesinatos de cuatro desamparados y uno grave; vivía en casa abandonada

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NUEVA YORK._ El dominicano Randy Rodríguez Santos, de 24 años de edad, admitió en la Corte Criminal del Distrito de Manhattan, que asesinó a cuatro hombres desamparados el sábado en la madrugada en el Barrio Chino de la ciudad, mientras reporteros locales comprobaron que vivía en una casa abandonada en El Bronx y en condiciones calamitosas.

Santos, quien fue acusado formalmente de cargos por cuatro asesinatos en primer grado, un intento de asesinato por dejar a la quinta víctima grave, que sigue en estado crítico y posesión criminal de un arma, una pesada barra de metal de usó para matarlos, fue descrito por su madre Fiordaliza Rodríguez, como un adicto a las drogas, mentalmente perturbado y que se aferró al vicio poco después de llegar desde la República Dominicana a Estados Unidos.

Tiene un solo hijo que fue enviado a su país natal hace aproximadamente debido a sus problemas de conducta violenta y perturbaciones mentales, enfrenta más de 400 años en la cárcel, en caso de que el desamparado grave no muera antes de que lo sentencien.

El juez del caso, lo remitió a evaluación sicológica, pero fue dado de alta del hospital y procesado en el cuartel 5, desde donde fue conducido al tribunal.

Fue sacado del apartamento de su madre, porque según ella, la golpeaba y la amenazaba con frecuencia, y estuvo 14 veces preso antes de asesinar a los desamparados.

La habitación donde vivía Santos, tiene paredes derruidas y montones de escombros en la casa en 691 de la calle 183 Este, en El Bronx donde los vecinos dijeron que él se estaba quedando antes de su arresto la madrugada del sábado.

Una pila de ropa revuelta cubría una mesa desplegable junto a un sucio sofá gris y un carrito de compras, y una puerta blanca de seis paneles sin pomo estaba fuera del marco y apoyada contra una de las paredes.

Santos fue expulsado del apartamento de su familia hace aproximadamente un año, dijeron vecinos que creen que algo salió mal en la mente de Santos, antes de cometer los atroces asesinatos.

Eric Tosado, (E-Money), propietario de la barbería ET, cercana a la casa abandonada, describió a Santos como «en el espacio” y dijo que le pagó para barrer el negocio porque sabía que necesitaba la ayuda.

«Hubo una vez que estuvo afuera por horas, como perdido, como si no supiera qué hacer», dijo Tosado.

«Se notaba que se mantenía drogado la mayor parte del tiempo», narró el barbero.

«No me lo dijo, pero creo que su madre decidió enviar a su hijo de regreso a la República Dominicana porque su mente no estaba bien», dijo Tosado.

La última dirección oficial conocida de Santos fue un refugio para desamparados en Brooklyn, según la policía de Nueva York.

Por Miguel Cruz Tejada

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