Dominicana Kathleen Martínez tiene 15 años tras la tumba de Cleopatra

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Cleopatra, la última faraona de Egipto, se suicidó el 14 de agosto del año 30 a. C., después de que su amante Marco Antonio falleciera en sus brazos. Desde entonces, el destino de sus restos mortales ha sido un enigma que la arqueóloga dominicana Kathleen Martínez desde hace 15 años busca resolver.

La arqueóloga dominicana ha demostrado tenacidad a la hora de perseguir sus sueños, ya que contra todo pronóstico logró la primera dominicana en tener un proyecto arqueológico aceptado en Egipto. Su deseo es abrir las puertas a más jóvenes latinoamericanos interesados en esa rama del conocimiento.

“No me voy a morir sin descubrir la tumba de Cleopatra”, afirmó la arqueóloga y abogada dominicana, Kathleen Martínez, al compartir su historia de vida y su travesía en Alejandría, Egipto, durante estos últimos 15 años.

Martínez, con 54 años de edad, posee algunas de las características de Cleopatra, la reina más joven de Egipto. De hecho, al estudiar al personaje descubrió que esa mujer egipcia era muy avanzada para la época. “Fue la primera mujer en estudiar en la universidad y hablaba nueve idiomas en total, es decir, todos los idiomas de su época. Era, en resumidas cuentas, una mujer intelectual”, subraya.

Kathleen se fascinó con la muerte de Cleopatra y empezó a atar cabos en su cabeza, dándose cuenta de que posiblemente sus restos se encontraban en pasadizos secretos ubicados debajo del templo egipcio Taposiris Magna, el cual estaba dedicado a la diosa Osiris, de quien la reina egipcia era devota.

En 1990, Martínez armó los mapas para encontrar el cuerpo de Cleopatra y, luego de muchos obstáculos y adversidades, partió a Egipto en el 2004 acompañada por una prima. Meses antes de partir, y con un esposo y dos hijos pequeños, le propone a su esposo acompañarla, pero él le responde: “Estás loca, para que nos maten a los dos que te maten a ti sola”.

Tras conseguir los permisos visitó los templos Taposiris Magna y allí fue que se dio cuenta de que realmente ese era el lugar. Al llegar se emocionó y, de un momento a otro, se derrumbó en uno de los pedazos de columna y empezó a llorar, mientras llegaban a su mente pensamientos como “Es imposible que pueda hacer este proyecto”, “Nací en la Republica Dominicana”, “No tengo chance”, “No vengo de una universidad reconocida”, “Nunca se le ha otorgado una licencia (para excavar) a un país de Latinoamérica”. No obstante, se armó de valor y se dijo a sí misma “¿Y si yo consigo la primera licencia de Latinoamérica?

”Entre sus hallazgos se encuentran dos cámaras subterráneas y más de 852 piezas de gran valor histórico rescatadas en sus expediciones. También encontró el cementerio más grande de Egipto, el cual contiene más de 800 cuerpos, 20 momias y 14 catacumbas.

El proyecto emprendido por la arqueóloga ha colocado a la República Dominicana en el mapa mundial de la comunidad intelectual por todos los descubrimientos que crearon nuevos aportes a la cultura egipcia.

Agencias

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