Dharma y Karma: La objetada práctica de inteligencia emocional de Will Smith ante una audiencia global

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Willard Carroll Smith, Jr., conocido artísticamente como Will Smith, es además de actor, cómico, rapero, productor cinematográfico y productor discográfico. Tuvo éxito como rapero y luego como actor televisivo para eventualmente mostrar versatilidad en el cine como actor. Su figura generó controversia al abofetear a Chris Rock en plena trasmisión global en vivo en la edición 94 de los Oscar.

Por Marcos Sánchez

markrumors@gmail.com

La Romana, R.D.- A una temprana edad escuchamos de adultos comprometidos en dejar huellas de buen gusto en mozalbetes ignotos de su futuro existencial, expresar «Hacer leña del árbol caído». Adagio ése que trascendió culturas y fronteras aplicándose cuando se posee pleno conocimiento de los límites y la honorabilidad.

Ahora que el propio actor (fue rapero con éxito entre 1984-1994), Will Smith optó por acelerar lo que era inminente respecto a qué acción tomaría la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS por sus siglas en inglés que rezan Academy of Motion Picture Arts and Sciences), y renunció de su membresía previo a la audiencia del 18 de este mes.

Como lo vio medio planeta, muy a pesar de los bajos índices de audiencia que los premios Oscar han venido experimentando en años recientes, el popular intérprete nominado en 2002 a Mejor Actor por «Ali» y luego por «The Pursuit of Happyness» en 2007 y por fin ganarlo ahora en 2022 por «King Richard», dejó que las emociones tomaran control de sus instintos más básicos y en plena trasmisión global en vivo del premio más importante de la industria cinematográfica, abofeteó al anfitrión Chris Rock tras una broma que irónicamente él mismo rió de ésta y en un abrir y cerrar de ojos entendió no era graciosa del todo, desluciendo la gala de mayor lucidez para actor de cualquier nacionalidad debajo del sol.

De repente rotativos en ambas partes del Atlántico y hasta en China y Japón, recriminaron el bochornoso acto de violencia en momentos que el mundo buscaba distracción tras el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania que igualmente encontró opiniones divididas y parió decenas de miles practicantes de pérdida de memoria histórica.

Una parcela entendió que el hombre actuó con genuina calidad en defensa de la integridad moral de su mujer, misma ésta que rió también después de la bofetada y previamente.

La condición de la esposa del agresor fue hecha pública por ellos mismos hace unos años, similar al mismo boicot que montaron hace más de un cuatrienio en procura de más oportunidades a intérpretes afroestadounidenses.

Justificar la agresión en televisión global, enviaba un nefasto mensaje de apoyar la violencia en cualquier forma y desde un escenario que doblado a cualquier idioma, el de la violencia no necesita gramática o explicaciones lingüísticas.

Limar asperezas de forma elevada es lo que se estila cuando el nivel que usted representa como figura pública, es uno tal álgido que en culturas ajenas a la suya, a usted le conocen, admiran, imitan y quizás descalifiquen.

Pestañas bien levantadas quedaron en aquellos que 45 minutos después del incidente vieran a Smith subir al mismo escenario que ridiculizó, aceptar un premio y dar un discurso divorciado de lo que había hecho previamente.

Mucha gente dentro de la industria estaba bien molesta con lo acontecido y era cuestión de tiempo que recurrentes llamadas telefónica llevaran a la saciedad la capacidad del timbre con la quizás pregunta: «¿Qué más piensas hacer con ésto? Hay mucha gente que no está conforme con lo que pasó y tus disculpas no han mermado los ánimos».

En 1990 y hasta 1996, Will Smith dejó atrás su fama como la mitad del dúo de rap DJ Jazzy Jeff & The Fresh Prince, siendo él éste último y alcanzó una fama más amplia todavía por su autorretrato ficticio en la comedia de situación «The Fresh Prince of Bel-Air».

Entonces llegaron los exitosos títulos cinematográficos «Bad Boys» (1995), «Independence Day» (1996) que lo lanzó al estrellato global y «Men in Black» (1997), que produjeron sus respectivas secuelas (excepto Independence Day que negó participar) y más adelante llegaron más títulos bien recibidos.

La valoración de Smith no estaba en la liga de Denzel Washington, Morgan Freeman o Samuel L. Jackson, pero sí era un actor afroestadounidense que destacaba dentro de una industria que esperó 35 años para premiar a un actor negro en la categoría de Mejor Actor (Sidney Poitier por «Lillies of the Field», 1963 y entregado en 1964) y para ver esta rareza pasaron otros 37 años para ver esa hazaña, ésta vez en manos de Denzel Washington por «Training Day» (2001).

Dos décadas más tarde, Smith interpreta sólidamente a Richard Williams, el padre y entrenador de las famosas tenistas Venus y Serena Williams, en la cinta «King Richard» dirigida por Reinaldo Marcus Green y escrita por Zach Baylin. Justo en la noche más importante de su carrera y con medio planeta observando, abofetea a uno de los anfitriones del premio Oscar, seguido de improperios en vivo.

El Karma le jugó sucio a Will Smith. Él seguirá actuando, pero a un nivel muy selectivo porque allí una llamada telefónica sube o baja tu estatus ya que los gremios se respetan entre sí y poca gente analiza que sin un productor no hay película, ni guionista y tampoco director. No lo van a dilucidar públicamente, pero esas llamadas surten efecto.

Pasará un buen rato para que ese episodio salga de la memoria del Oscar, de la del propio Smith y obviamente del espectador depurado, mediano o iniciado que cuando vean el nombre o rostro de Chris Rock eviten referenciar que fue al que lo abofetearon en 2022 en la entrega 94 de los Oscar.

Por cierto, el Rock en mención, está de gira por varias ciudades de EE.UU. con su «Ego Death World Tour 2022» que ha vendido ya 74 localidades con taquillas que dispararon su precio hasta USD$1,000 dólares (después del incidente) y que inició el pasado martes 29 de marzo y finaliza el 19 de noviembre, 2022.

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