Controlar la respiración mejora la salud del cerebro

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Tras analizar de cerca la forma en la que millones de personas respiran, un estudio afirma que controlar la respiración es garantía de tener un cerebro saludable.

Una nueva investigación realizada por el Instituto de Neurociencias del Trinity College en Irlanda y el Global Brain Health Institute, descubrió que es posible utilizar el control de la respiración para estabilizar la atención e impulsar la salud del cerebro.

Durante los análisis los participantes que se enfocaron en una tarea que les exigía concentración, lograron una mayor sincronización entre sus patrones de respiración y atención. Eso al compararse con aquellos que tenían una pobre concentración.

En los últimos años la ciencia ha estudiado cómo la respiración profunda tiene la capacidad de cambiar la mente de las personas. La respiración es un proceso automático del cuerpo que está relacionado con el tronco encefálico, el área del cerebro que controla las funciones vitales y los patrones de sueños.

El yoga reivindicado

Lo cierto es que la investigación ha reivindicado milenarias disciplinas como el yoga que sin proponérselo es analizada por los investigadores.

La meditación centrada en la respiración tiene numerosos beneficios cognitivos, entre ellos se encuentran una mayor capacidad de concentración, menor distracción mental, emociones más positivas y disminución de la reactividad emocional, entre otros.

Sin embargo, hasta la fecha no existe un vínculo neurofisiológico directo entre la respiración y la cognición. Los especialistas determinaron que respirar a diferentes ritmos afecta a diferentes partes del cerebro.

De hecho, es la primera vez que la respiración afecta los niveles de un químico natural que se encuentra en el sistema nervioso central y que es llamado noradrelanina. Este mensajero químico es liberado cuando el organismo es desafiado, está concentrado o emocionado.

La forma de respirar afecta la química del cerebro a tal nivel que puede mejorar la atención y su salud, según el estudio realizado.

Michael Melnychuk, autor principal del estudio enfatizó lo siguiente:

“Durante más de 2.500 años quienes practican Yoga han dicho que la respiración influye en la mente. La investigación podría ayudar a explicar estas afirmaciones al medir la respiración, el tiempo de reacción y la actividad cerebral que se genera en una parte conocida como ‘locus coeruleus”.

La investigación proporciona una compresión científica más profunda en relación a los mecanismos neurofisiológicos que subyacen a las antiguas prácticas de meditación.

Los hallazgos del estudio fueron publicados recientemente en un documento bajo el nombre de “Acoplamiento de la respiración y la atención a través del locus coeruleus: Efectos de la meditación y el pranayama” en la revista Psychophysiology.

Controlar la mente

El humano tiene la capacidad única de controlar y regular el cerebro. Por ejemplo, puede decidir permanecer despierto aunque el cuerpo se muestre cansado, controlar las emociones o reprimir los pensamientos.

No se trata de algo menos importante. De hecho, es algo que los seres humanos no comparten con muchos animales.

Los resultados han dejado nuevas interrogantes sobre la mesa. Una de ellas es por qué los humanos están en posición de regular la respiración volitivamente. En cuanto a los animales hay que recordar que su respiración solo cambia cuando corren o descansan.

En el caso de los atletas ellos trabajan la respiración como un acto fundamental que juega a favor de su rendimiento. La investigación muestra también que el viejo consejo que dice “respira profundamente” no es solo un dicho cliché, sino que los ejercicios que involucran a la respiración volitiva modifican la conexión en diferentes partes del cerebro.

Al hacer esto se permite el acceso a lugares internos a los cuales no se “ingresa” con facilidad. En líneas generales, la respiración es la base fundamental de la meditación, algo de lo que se habla desde hace miles de años, pero que ahora se ha logrado determinar a través de la ciencia.

Por Rafael Gómez

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